15Por eso el SEÑOR se encendió en ira contra Amasías y le envió un profeta con este mensaje: —¿Por qué sigues a unos dioses que no pudieron librar de tus manos a su propio pueblo?
16El rey interrumpió al profeta y le replicó: —¿Y quién te ha nombrado consejero del rey? Si no quieres que te maten, ¡no sigas fastidiándome! El profeta se limitó a añadir: —Sólo sé que, por haber hecho esto y por no seguir mi consejo, Dios ha resuelto destruirte.