3Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del SEÑOR.
4Durante esos cuarenta años no se te gastó la ropa que llevabas puesta, ni se te hincharon los pies.