3Así que Judas llegó al huerto, a la cabeza de un destacamento de soldados y guardias de los jefes de los sacerdotes y de los fariseos. Llevaban antorchas, lámparas y armas.
4Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, les salió al encuentro. —¿A quién buscan? —les preguntó.
5—A Jesús de Nazaret —contestaron. —Yo soy. Judas, el traidor, estaba con ellos.
6Cuando Jesús les dijo: «Yo soy», dieron un paso atrás y se desplomaron.
7—¿A quién buscan? —volvió a preguntarles Jesús. —A Jesús de Nazaret —repitieron.
8—Ya les dije que yo soy. Si es a mí a quien buscan, dejen que éstos se vayan.
9Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho: «De los que me diste ninguno se perdió.»
10Simón Pedro, que tenía una espada, la desenfundó e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. (El siervo se llamaba Malco.)
11—¡Vuelve esa espada a su funda! —le ordenó Jesús a Pedro—. ¿Acaso no he de beber el trago amargo que el Padre me da a beber?
12Entonces los soldados, con su comandante, y los guardias de los judíos, arrestaron a Jesús. Lo ataron